viernes, 23 de abril de 2010

Un entrenador solo en Valencia

Emery, mal que les pese a sus múltiples adeptos no se ha ganado la renovación de su contrato. A su pesar e incluso al mio. El entrenador vasco parece un buen tipo, un hombre de club que se ha alejado de polémicas y que ha tratado de convencer mediante el diálogo a sus jugadores. Pero no lo ha conseguido. El que trató de dar una imagen de hombre moderno, plural y dialogante se ha visto convertido en un monologuista, solo en el escenario y que genera enormes dudas sobre su personalidad tanto entre prensa, afición como entre los jugadores que ya le critican sin pudor ante los micrófonos.

El plan inicial de Emery era bueno, pero un buen plan tiene que tener en consideración las circunstancias que rodean al club y él no las tuvo en cuenta. El Valencia es un club con un entorno muy viciado que enmaraña la ya difícil tarea de entrenar un club de élite. El entrenador que venga ha de ser o bien completamente impermeable al entorno o bien ha de saber manejarlo y dominarlo, que visto el nivel de todo lo que rodea al Valencia no se me antoja tarea muy complicada. El entrenador que venga ha de sumar a sus capacidades profesionales una fuerte personalidad y cierta fluidez en su discurso público.

¿Para que la personalidad? ¿No ha de limitarse a entrenar? Pues en otros sitios sí, pero en Valencia no. Aquí la prensa se mueve por amiguismos, desde el Gabinete de prensa del Valencia hasta el último periodista que lleva el micrófono en el campo. El gabinete de Prensa del Valencia, eficaz hasta la perfección cuando un medio critica a Albelda o al Presidente, ha mirado hacia otro lado durante todo el año cuando la crítica desmedida era al entrenador o, lo que es mucho mas grave, al propio club cuya imagen de equipo arruinado económicamente le acompaña en cada artículo escrito en los medios nacionales.

La prensa valenciana funciona a base de tópicos: Albelda bueno, Del Horno malo y vago, Miguel juerguista, Fernandes poco implicado... Si les sacas de ese guión se pierden. Esta semana Las Provincias hacía un analisis exhaustivo de los cedidos. El articulista en cuestión podría haber escrito ese mismo artículo en septiembre ya que nada de lo que haya pasado desde entonces le ha importado un pimiento. No le afecta nada que afición y medios vallisoletanos consideren que Del Horno ha sido un jugador comprometido y de calidad durante los cinco meses que lleva allí. Tampoco al señor articulista le sirve de mucho la fenomenal temporada de Hugo Viana con el Sporting de Braga y que podría hacerle ir convocado con su selección para el Mundial. No, él es parte de la prensa, así que Viana es malo y Del horno un fracasado.

Y todo ello afecta al entrenador, quien sabe que la prensa se va a encargar de echarle al público encima si su criterio es distinto a los cuatro tópicos, que cual ley de las XII tablas, rigen el criterio del buen junta-letras profesional valenciano. Unai tuvo que rendirse o morir en el empeño y nunca sabremos si muchas de sus decisiones han sido basadas en criterios propios o ajenos.

Por estas razones aludía que el nuevo entrenador ha de poseer cierta fluidez en su discurso público. El cuarto poder lo es por su capacidad de calar en las opiniones del resto de la población. Si el entrenador intenta ser impermeable al mismo correrá el riesgo de convertirse en Koeman, por lo que no es suficiente mantenerse al margen, hay que combatir. Y en este campo se ha de ser muy bueno, tiene que explicar sus decisiones sin miedo y desde la superioridad moral que ha de tener el entrenador sobre los medios. Recuerdo ahora a Quique. Unai le da mil patadas como entrenador y como hombre que respeta al club. Sin embargo los medios le trataron muchísimo mejor de lo que han tratado a Unai y eso es porque estas facetas el faraonito las dominaba como nadie.

Valencia será una plaza difícil para el entrenador que venga, de eso no hay ninguna duda y mi confianza en los que han de elegirlo es escasa. Pero aun así confío en la suerte que a veces es blanquinegra. Díganme si no, si ustedes no creen que la Diosa Fortuna se alió con nosotros cuando Mané dijo no al Valencia y en su lugar se tomó la medida desesperada de confiar en don Rafael Benitez Maudes.

3 comentarios:

Juan Al dijo...

Tal vez haya que empezar a ser borde y pedirle a los medios de comunicación que hagan elecciones y voten quien debe ser el entrenador

JL dijo...

Da la sensación de que el València CF es un club que le viene grande a Unai, porque no controla eficazmente vestuario y entorno.

Y es que es un club muy difícil de controlar en ambos sentidos, porque el vestuario no está uniformemente implicado y porque los medios tienen cada vez más peso en el entorno valencianista.

Cada vez son más medios, más opiniones, y, para competir entre ellos, siempre tienen que hacer valer una voz algo diferente para buscar su segmento de mercado.

Y en cuanto al aficionado, pues somos muy falleros. Los medios nos lanzan la carnaza que saben que vamos a catar. Y somos muy todo o nada, muy blanco o negro. Aquí hemos crucificado desde el juego ramplón de Ranieri que nos metió en Champions y nos ganó la copa de Sevilla, hasta el juego "cagón" de Cúper que nos metió dos veces en la final de la Champions o hasta el juego poco vistoso de Benítez. Es muy complicado que un entrenador dure más de 3 años. Es que los quemamos enseguida.

Pkdor dijo...

Pues sí sr. Drakul. Aunque no creo que la cosa sea tan distinta en otros clubes. Véase si no el Atlético, el Sevilla o el Betis (sólo por decir algunos.

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