jueves 2 de julio de 2009

Queridos Laporta y Florentino

Apreciados amigos. Es todo un detalle que durante vuestras noches de jarana os acordéis de nosotros, los pobres. Estoy seguro que el placer de las viandas del restaurante solo fueron superadas por ese esquisto regusto en el paladar que deja el buen vino de rioja. Me sonrío al pensar en el momento, una anécdota, un "ponme mas vino", sonrisas por doquier y al final, para rematar la noche, unos lingotazos de Cardhu con hielo cortado en forma de iceberg en la disco de moda ¡Quien pudiera haber estado!

Tranquilos, no me he enfadado... yo entiendo que en esos momentos todos somos los mas altos, guapos y aguerridos. Son los efectos del alcohol, ¿quien no los ha vivido.? Solo querría pediros, que en el futuro cuando entre vosotros soltéis las típicas bravuconadas, lo hagáis lejos de los periodistas. Ya sabéis amigos, la mayoría no dan para mucho mas y os creen cuando escuchan cosas como "pues yo me bebo 5 como este y no caigo", "pues yo anoche le hice el amor cinco veces a mi mujer", o de las buenas... "pues yo oferto 20 millones de euros por Silva", "bahhh eso no es nada yo le ofrezco al Valencia a dos tios cedidos y le bajo 10 kilos de precio por Villa".

Ya sabéis amigos que acepto la risa, la chanza, la broma como el que mas. Pero en privado amiguetes, que muchos periodistas deportivos suelen ser mas bien torpes, poco comedidos y se toman en serio tales afirmaciones sin razonar los efectos del alcohol en nuestros ya gastados cuerpos.

Con todo mi afecto,

Manuel Llorente.
Presidente del Valencia C.F.
(o ese debiera firmarlo pese a que yo escribí la carta)


* Imagen de la entrada cambiada a proposición de Picadillo de Cebolla

lunes 29 de junio de 2009

Las opciones de compra y recompra en el caso Villa



Extraido de las Provincias:


Además, la fórmula de la cesión se considera incluso ofensiva para el Valencia «¿Creen que somos el INEM, que van a mandar aquí a un joven para hacer prácticas?», aseguraba ayer a LAS PROVINCIAS un dirigente blanquinegro

En efecto. Me encanta leer que los dirigentes del Valencia son conscientes de que somos grandes. Aunque no tengamos mucho efectivo, aunque este año no estemos en Champions y aunque esta pasada temporada no lográramos ningún título. Es por ello que pretendo hablar de dos tipos de contrato que se dan en el fútbol y su contenido:
Cesión con opción de compra. Un club adquiere un jugador a prestamo durante un periodo de tiempo y tiene la posibilidad de adquirir sus derechos federativos abonando cierta cantidad ya estipulada en el contrato de cesión. Ya la he criticado varias veces en este blog cuando el Valencia es el club transmitente de los derechos federativos de determinado jugador. Y lo he hecho porque el precio estipulado en la opción de compra solo establece un precio máximo para el caso de que el jugador cumpla con las expectativas que de él el club adquiriente espera. Esa opción de compra, por lo tanto solo favorece al club que adquiere al jugador a préstamo.

Traspaso con opción de recompra. Según este tipo de contrato, se transfieren el 100% de los derechos federativos de un jugador, pero el club de origen puede recuperar al jugador haciendo efectiva la clausula de recompra. Este tipo de contrato, favorece solo al equipo transmitente, ya que si la cotización del jugador es superior a la cifra del contrato de traspaso firmado inicialmente, la ejecutará y lo comprará a un precio inferior al real. Si el precio en el momento de ejecutar la recompra es menor al precio de mercado del jugador, no la ejecutará.

Y esta segunda opción, siempre según la prensa, es la ofertada desde Barcelona en el caso Villa-Kerrison. Es decir, Villa va al Barcelona, adquiriendo este el 100% de sus derechos federativos sin mas limitación que las establecidas por las leyes. Sin embargo el brasileño vendría al Valencia con una opción de recompra. Es decir, que si el jugador, una vez probado en el Valencia resulta un paquete, el Valencia deberá quedárselo, hacerse cargo de su ficha y buscarle salida como a Del Horno. Sin embargo si el jugador es un crack, si marca 35 goles, se revaloriza y el Barcelona podrá repescarlo al mismo precio en que lo ha valorado ahora.

Si en verdad la oferta presentada por el Barça es de 50 millones así:

40 millones en efectivo + 10 millones del valor de Kerrison. - Opción de recompra de Kerrison por 10 millones

Yo contestaría que el precio de Villa es el siguiente:

40 millones en efectivo 1o millones a pagar dentro de un año. Cesión de Kerrison Opción de compra de Kerrison por 10 millones dentro de un año.

¿El precio es el mismo? Pues no, porque en la segunda opción, contrariamente a la primera, si Kerrison es un gran jugador el Valencia disfrutará del beneficio de su calidad. En cambio si es un paquete será el Barça el que sufrirá el contrato que le ha firmado.

miércoles 24 de junio de 2009

¡Destruid mi carrera!


Quiero que el Valencia destruya mi carrera, es mas, quiero que me esclavice, que me hunda en la mas absoluta de las miserias futbolísticas. Eso sí, que durante el transcurso que lleve esa pública "humillación", me pague cinco millones de euros por temporada, que mi concurso en el club me lleve a ser campeón de Europa con España, máximo goleador de la Eurocopa y pichichi nacional. Mi pregunta es: ¿me estoy volviendo masoquista o los periodistas filo-madridistas son tontos de remate?

Sin embargo, ni el mas avezado publicista crearía una mejor campaña de prensa para Llorente de la que han creado Valdano, Marca y otros ineptos con bolígrafo. Ni el mas avezado Director de Comunicación del Valencia, hubiera unido tanto al valencianismo. De repente vuelve a haber dinero, las acciones del Valencia vuelven a ser importantes y todos queremos ser parte de este club rebelde que no se rinde al poder de los medios. Hasta periodistas locales que, precisamente no se distinguían por echar una mano a este club, han alzado su pluma para decir que somos el Valencia y merecemos un respeto.

Y mientras tanto parece que vendemos a Albiol al Madrid. Es decir, Llorente en su maldad absoluta les niega a Silva y Villa mientras les endosa al jugador mas sobrevalorado que ha pasado por la casa después de Albelda. Si el cuerpo fuera un barco, Albiol tendría una gran eslora, una vela que le dotara de velocidad y un cómodo camarote pero este imponente velero, con su timón estropeado, perdería habitualmente el rumbo y no se sabría nunca a que puerto se dirige.

Llorente eres malvado...

jueves 18 de junio de 2009

El gran oficio de futbolista

"Yo te alabo, padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos y se las has revelado a los sencillos"


Y así sea. A los niños se les ha reservado el conocimiento de la verdad y por ello tenemos que escucharles. Cuando un niño dice que de mayor quiere ser futbolista, debemos considerar esto como una opinión fetén, palabra del que sabe. Un futbolista es un trabajador, o eso decían cuando no cobraban las fichas. Cuando su rendimiento es bajo, inferior al que por su sueldo obliga, los jugadores de fútbol se aferran a su contrato para asegurar sus pecunias. Y estos casos pasan, de verdad, aunque a mi no me guste señalar.


Si su rendimiento es bueno, tanto como el contrato de que le une al club, el jugador, o su representante que hace las veces de poli malo, corre al club a pedir una mejora de contrato. Algún iluso se preguntaría ¿pero que acaso no le pagan por jugar bien?. Pues no, amigo iluso. Los contratos son para cuando juegan mal. Si el jugador cumple, si su rendimiento es bueno, el contrato queda desfasado y se tiene que mejorar.

Pero hay veces, que los equipos económicamente modestos, se ven obligados a vender al jugador que ha cumplido su contrato con rendimiento manifiesto. En ese caso, el club, pensará el ingenuo amigo mio, tiene la posibilidad de sacar el máximo beneficio de la inversión hecha tiempo atrás en un futbolista. Estas inversiones son complicadas. Sus beneficios dependen de muchos factores, entrenadores que no confían, que no saben sacar rendimiento, las lesiones, la vida privada de la inversión... sin embargo algunas salen bien y se puede sacar un buen pellizco por ellas. Pues no amigo ingenuo. El beneficio real de esa inversión dependerá en buena medida de la voluntad del futbolista. Como el contrato ha de arreglarse por aprobación unánime de las tres partes (club vendedor, club comprador y futbolista), la voluntad del futbolista es esencial.

Llegados a este punto, tan esencial es la del futbolista como la del club vendedor. Aunque nuestra situación económica sea penosa, debemos, tenemos la obligación como valencianistas de ser inflexibles y que el jugador termine allí donde mas se pague. Y si no, pues a disfrutar de Villa en el Valencia un año mas. El jugador en su sueldo notará la diferencia.

Y sí, como los niños, yo de mayor quiero ser futbolista profesional.


viernes 12 de junio de 2009

Evaristo en campos de tierra


Hoy no escribo sobre el Valencia, porque no me apetece, porque ese no es el fútbol de verdad, el fútbol que nos hace vibrar a aquellos que sí sentimos esto como algo mas que un deporte, como una pasión, como una forma de vida que nos lleva a idolatrar a los "buenos". Es decir, que me apetece hablar del fútbol que hemos olvidado en el Valencia. Así que hago una pequeña intromisión en mi propia experiencia para recordar a alguien que jugó conmigo.

Evaristo era ya un veterano cuando a mis 18 años me fichó el Palmera. Palmera es un pequeño pueblo entre Gandía y Oliva, que en aquellos tiempos, en pro de tener mayor calidad de fútbol para los paisanos, tuvo la gran idea de crear un equipo en la liga de empresas, que en poco tiempo jugó división de honor y con ello exhibió en su campo de tierra mucho mas nivel del que podría haber en regionales.

Evaristo hubiera llegado a ser un grandísimo jugador, pero la mala vida, las drogas, el alcohol y ese punto de suerte que separa a un jugador de los grandes estadios, le dejó allí con nosotros. Creo que no he aprendido nunca tanto de nadie en un campo de fútbol. De él aprendí una jugada que en honor a él copié y reproduje varias veces. Evaristo llegaba a la linea de fondo, tras correr la banda, frenaba, hacía el gesto para centrar y con un ligero toque la pasaba entre las piernas del defensa que venía lanzado a evitar el centro. Pocas veces fallaba, muy pocas. Otros detalles me sentí incapaz de copiarlos. De saque inicial, desde el centro del campo, el 7 del Palmera, porque ese era su número, lanzaba directo a puerta. Yo le vi marcar desde ahí, o cuanto menos, el balón, que siempre sorprendía al portero, se estrellaba en el larguero.

Hoy en día aún lo veo a veces. Pasea por el pueblo abrazado a su mujer. Está flaco, porque aunque gracias a Dios ha abandonado aquella mala vida, el alquitrán del camino nos marca también en la vejez. A ella le dice cuando le saludo que, para él, soy uno de los mejores delanteros con los que ha jugado. Ni a la sombra de su calidad he llegado. Y es que Evaristo era bueno, aunque no tuviera quien le diera el premio al mejor de la temporada (de hecho la revista especializada me lo entregó a mi aquel año) ni hacía falta que nuestro Presidente dijera que él era indispensable. Simplemente era bueno y nosotros, que no teníamos su nivel, así lo reconocíamos.