domingo, 9 de enero de 2011

Cultura y orgullo de club

Tal vez sea porque me siento como uno de esos pececillos que nadan contra la corriente del río y por ello hoy me he decidido a dedicar una lineas que pretenden ser exculpatorias de Unai Emery. Mi opinión del entrenador del Valencia no ha variado demasiado en estos tres años de su estancia en Valencia. Es un buen entrenador pero tiene lagunas importantes. Demasiado importantes quizás para estar sentado en la silla eléctrica que tiene instalada el viejo Mestalla. En un resumen rápido diría que Unai es demasiado permeable al entorno y peca de buenismo con una plantilla a la que no sabe dominar ni motivar. Ahora bien, el aficionado medio olvida a menudo que Unai no deja de ser solo un empleado del club. El club, si yo he sido capaz de detectar estos defectos, también los que cobran y mucho por preocuparse deberían haber sido capaces.

Hoy ya casi no recordamos aquella moda que se impuso en los noventa de contratar a un psicólogo para las plantillas. Tal vez porque no tenía resultados claros o porque colisionaba con la fuerte personalidad del entrenador de turno, aquello se olvidó por completo en el fútbol profesional. El Valencia nunca lo ha contemplado.

También está la figura del Director Deportivo. Un tipo fuerte en el club que no solo se ocupara de a quien hay que fichar sino del rendimiento de cada uno de los jugadores, de su comportamiento extradeportivo y que mantuviera la disciplina de la plantilla allá donde el entrenador no llega. Ese hombre de club que tuviera reuniones con el entrenador, que hablara de fútbol, que le hiciera ver sus errores, que le entendiera y con el que trabajara codo con codo sin reproches. El Valencia nunca tuvo un Director Deportivo con estas atribuciones y al que había lo despidieron.

Este equipo tiene un serio problema de competitividad. Soy de los pocos que creen que estos jugadores tienen muchísima mas calidad de la que están demostrando. Pero no es menos cierto que el club ha tenido tres años para buscar la formula para complementar a Unai Emery y tampoco lo ha hecho. Es difícil convencer a los jugadores que han de sentir como propio el amor a estos colores, cuando la directiva tampoco ha hecho nada por defender el orgullo de la entidad cuando ha tenido oportunidad, como en temas arbitrales (vaya año llevamos), como en el apoyo a Madrid y Barça en los derechos de televisión, como tener en el campo a un jugador que trató de hundir al club en los Tribunales o haber tirado a Marchena y Baraja, otrora héroes de la afición.

Al final un club de fútbol sin orgullo no es nada mas que un buen trabajo remunerado para los jugadores que cumplen su horario laboral y un show para los aficionados que pagarán o no según se diviertan o se aburran. Y no es el Valencia club de fútbol que yo quiero y corre el riesgo de la imagen que expongo a continuación.


4 comentarios:

Juan Al dijo...

Corremos el riesgo de tener un desengaño de pareja gay????

Raúl dijo...

¿Qué pasa hoy con Sentiment che? No consigo entrar.
Soy tronecillillon.

Drakul dijo...

problemas con la renovación del servidor. Estamos en ello

Raúl dijo...

Mil gracias, ya pensaba que era un jaqueo maligno.

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