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lunes 30 de noviembre de 2009

Iturralde es un gran arbitro.




Y lo digo en serio, aunque no sea popular decirlo. Es un arbitro valiente, con buena observación de las jugadas y... valiente. Sí, he repetido valiente, pero no ha sido involuntario. Os explicaré: Hace tiempo escuché a un analista, no recuerdo quien fue, que hay dos tipos de árbitros, los árbitros-gavilán y los árbitros-paloma.

El arbitro gavilán es aquel que disfruta del espectáculo. Cuando todo un estadio le menta a la madre, le sube la adrenalina, estira muy fuerte el cuello y se dirige, cual Dios omnipotente, a los jugadores rivales. El adverso fervor de la grada es su fuente de energía, su sustancia dopante, un manantial de entusiasmo.

El arbitro paloma es su antagonista. Es un hombre parco en palabras y gestos de desagrado. Duda antes de silbar, escucha a la grada que le acongoja cual monstruo amenazante. Si ve un agarrón en el área, en lugar de mirar a su asistente, mira al señor del puro sentado en la quinta fila de la grada. Tiene cara de bruto y el buen arbitro paloma piensa: "si lo pito, ese me mata".

Y con todo esto, la cetrería, es un deporte muy extendido en la Federación. Cuando un equipo empieza a molestar, en cualquiera de sus acepciones, el comité de designación manda a un arbitro paloma para sus partidos fuera y un arbitro gavilán para sus partidos como local. No es casualidad, que cuando los dos grandes se enfrentan, cuando uno de ellos, o los dos, por necesidad van a ver recortada su diferencia con sus mas modestos perseguidores, se envía a Mestalla Iturralde, el árbitro gavilán por excelencia.

Resignación, amigos, estas son las normas del juego que el Valencia juega y nunca dominó. Lo que sí molesta bastante es que el arbitro gavilán, lo sea también fuera del campo. En ese caso, gavilán ya no es un término apropiado. Os dejo los comentarios para que busquéis un calificativo mas justo a su actitud.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Jorge Javier Vazquez merece el premio Ondas



Mientras los profesionales periodísticos de este país, se indignan o sólo se sonríen, de que la Cadena SER, organizadora de los Premios Ondas, haya decidido otorgar el máximo galardón en televisión a Jorge Javier Vázquez, yo desde aquí quiero alabarles el gusto. Ya, sé que usted, animado lector, se ha sorprendido de esta revelación, pero tras leer durante un par de días la prensa deportiva, he llegado a la conclusión de que si el país de los ciegos el tuerto es el rey, bienmerece Jorge Javier este premio y de aquí en adelante leerá mis razones.


En el Marca de hace dos días, nos encontramos con unas opiniones sorprendentes en su portada. Si por una lado alaba el coraje del portugués Cristiano, retando al dolor para llegar en forma al clásico, en su cabecera avisa de que si Messi fuerza para jugar, se puede romper. Ronaldo es un héroe que fuerza para llegar al partido entre los dos primeros. Messi un inconsciente por hacer... ¡lo mismo!

Pero no hace falta alejarnos tanto de Mestalla para, por comparación, alabarle el gusto al Tribunal del Ondas. Superdeporte y en especial su director, lleva desde el sábado enfrascado en una orgía de estupideces que culminó ayer pidiendo a Albelda para la selección porque es mejor que Xabi Alonso. Creo que nunca habían tardado tan poco en dar la razón a una de mis entradas (ver "Que grande es Marchena"). Tras un partido genial del sevillano, con golazo, asistencia a lo Xavi y participación muy activa tanto en la creación como en la destrucción del juego, los medios valencianos no han dudado a la hora de saber quien fue la estrella del partido: Albelda. Hoy, en Sufredeporte, nos dan la primicia en exclusiva de que ayer, Albelda repitió su gol de Pamplona... desde un futbolín.

Y después de todo esto aun hay quien se queja del premio a Jorge Javier. Por cierto, si el Valencia fuera Sálvame ¿que jugador sería Belén Esteban?

Una pista: "yo por mis sesenta millones de euros MA-TO"

jueves 19 de noviembre de 2009

¡Que grande es Marchena!


En esta vida, desconozco el porque, pero hay dos tipos de gente. Unos siempre caen de pie, sus pequeños logros son considerados como una gesta sobrehumana, sus equivocaciones siempre son de otros y su popularidad está a prueba incluso de la realidad mas abrumadora.

Sin embargo otros han de tener la gallardía de levantarse una y otra vez, de pasar la vida luchando, de reivindicarse. Este tipo de personas pagan carísimas sus equivocaciones y estas les serán recordadas como propias, sin excusas y sin justificación.

Marchena pertenece a este segundo grupo de personas y tal vez porque esta es mi gente, me despierta la mayor de las admiraciones. Ayer consiguió el récord histórico de victorias consecutivas con una selección nacional igualando al mítico Garrincha. Mientras ello sucedía, en el Carrusel Nacional de la Ser hablaban de que España no disponía de medios de corte defensivo para suplir a Busquets. Barajaron el nombre de Marchena pero lo consideraban algo tosco para el puesto. ¿Tosco? ¿Cuando fue la última vez que estos vieron un partido del Valencia? Marchena tiene defectos, que no me da la gana detallar (eso ya lo hacen otros), pero la técnica no es precisamente una de sus carencias. Es mas, diría que es muy superior a la de Busquets y difícil de hallar en un medio de contención.

Marchena ha perdido su puesto de titular en la selección. El motivo no lo sé, la selección con él en el campo lleva 48 victorias consecutivas y en la Eurocopa que ganamos fue uno de los mejores centrales del campeonato. Esos datos garantizarían el puesto en el once a cualquier jugador pero no a Marchena. Incluso un tuercebotas como Albiol le ha quitado la titularidad y la gente le discute la capacidad para suplir (¡suplir!) a Busquets en el centro.

Y otro tanto pasa en el Valencia. El capitán no cuenta con el apoyo de los medios de comunicación que siguen al equipo. No les cae simpático. Quique le apartó y le dijo que se buscase equipo y solo su obstinación y profesionalidad le valieron para permanecer en Mestalla y haber llegado a ser el capitán. Tras la Eurocopa, el Valencia subió el salario de los Eurocampeones y le olvidaron a él. Ahora, los medios hablan maravillas del juego de su suplente, de Albelda, que es mas malo que la carne de perro, y hablan de sus tres buenos partidos (no consiguió siquiera aguantar físicamente ninguno de ellos) como si narrasen la vida de Pelé.

Así que desde aquí, quiero felicitar a mi tocayo Carlos. Porque ha batido un récord que tardará muchísimo en ser superado, por su carácter, por ser el capitán de mi equipo y por partirse la cara día a día para seguir recordándonos a unos pocos que el esfuerzo tiene recompensa.

Y es que don Carlos Marchena López sí representa los valores del Valencia que yo quiero.

martes 17 de noviembre de 2009

Quique podría tener la gripe A



lunes 9 de noviembre de 2009

Me he desenganchado.

Hacía mucho tiempo que decidía voluntariamente no ver un partido del Valencia. Ayer lo hice, y así, sin excusas. Mi padre iba a ver el partido en la tele y como muchas otras veces estaba previsto que fuese allí a acompañarle en la velada y ver juntos el partido. Pero le llamé, había tenido invitados a comer en casa y... no me apetecía. En su lugar vi una malísima película de terror, comí tarta de queso con arándanos y vi el resumen por la sexta. Habíamos ganado 3-1, sí, me alegré, pero no me arrepentí de la tarde de domingo que había disfrutado.

Así que, la cuestión es que me he desenganchado del equipo. Lógicamente, sigo siendo del Valencia, ya que esa es una enfermedad que no se cura pero me importa poco lo que pase en el club. Y es que no me gusta nada de lo que le rodea:

  • No me gusta que el público vuelva a ser el mismo de los años ochenta, que salía eufórico por empatar contra el Barcelona.
  • No me gusta que se aplauda a Albelda, el mayor traidor al valencianismo, adelantando incluso a Mijatovic.
  • No me gusta tener un Presidente puesto por no se sabe quien y que despide a mileuristas en pro de un plan de viabilidad que no se muestra en su salario.
  • No me gusta el hedor amiguista de los medios de comunicación valencianos.
  • No me gustan las interferencias en el trabajo de Fernando (el mejor fichador en los últimos años en el Valencia) y de Unai (el único entrenador que tenemos).
  • No me gusta que los únicos que han ido a la ampliación hayan sido los aficionados de a pié, siendo incapaces sus dirigentes de encontrar nuevos grandes accionistas.
  • No me gusta volver a ver a gente que es del Valencia... y del Barça (o Madrid). Ya hacía mucho tiempo que no se veía esto.
  • No me gusta leer que tendremos que vender a nuestras estrellas.
Poco a poco me estoy desenganchando. Tal vez no sea nada, tal vez sea solo un estado de ánimo que pasa tan pronto como un enfado o unas risas con los amigos. Así que a todos los que de vez en cuando leéis este blog, me dirijo para que me permitáis un tiempo con pocas apariciones. Ahora mismo, siento que no tengo nada que aportar, pero cuando me apetezca volveré a aparecer por aquí.

Amunt Valencia!