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sábado 29 de enero de 2011

www.sentimentche.es



¡Hemos vuelto! Tras solucionar varios problemas técnicos y administrativos ya estamos en www.sentimentche.es

Por favor bloggers, actualizad vuestros favoritos y dad la noticia donde podáis, sentimentche.com ahora es www.sentimentche.es

viernes 21 de enero de 2011

Un cuento nada real... tal vez.



Erase una vez, en unas tierras lejanas había un reino y en el reino había un castillo. Aquellos lares habían vivido, años atrás, tiempos de esplendor, pero ya formaban parte del pasado. Un nuevo regente se había adueñado del Castillo, pese a carecer de sangre real, aupado por el nefasto reinado de su predecesor, dirigía el reino a su antojo y capricho. Mientras los juglares cantaban odas a su nuevo e impuesto líder, los ciudadanos aceptaban con resignación y cierta apatía a quien regía sus destinos. En el reino, nada se movía sin la aceptación del regente, decidía que caballeros había de ser honrados y cuales habían de ser desterrados del reino; sus consejeros, como en la fábula del rey desnudo, se deshacían en halagos y lisonjas al nuevo regente ya que de ello dependía el necesario hecho de mantener su cabeza pegada a su cuello.

Y en la corte, como en todas las cortes, había un favorito. Cierto es que no pasaba de bufón, pero su cercanía al poder había bastado para olvidar, mediante el preceptivo decreto real, sus antiguas traiciones a aquel reino. Y el bufón se convirtió en caballero y los juglares le componían poemas, que si bien habían de inventar por falta de hazañas reseñables, mediante un esfuerzo imaginativo, las relataban como ciertas y hacían que algunos ciudadanos, olvidadizos e influenciables, le consideraran como el héroe patrio, aquel mas querido. Ese caballero que en aquellos épicos poemas defendía sus fronteras, el que sentía en sus entrañas ese ardor que solo da el amor a la patria.

Pero vivir del cuento no es eterno ni en los cuentos. Seguían siendo muchos los ciudadanos que echaban de menos a los soldados que sí fueron a la guerra y salieron victoriosos; hombre recios que antepusieron su honor a otras veleidades y que por ello habían caído en desgracia. Esos ciudadanos con memoria, sabían que ahora ya nadie les defendía y cada día que pasaba se sentían menos parte de aquel reino que poco a poco se empequeñecía y se debilitaba. Aquellos hombres sabían, que con aduladores no se llena un castillo ni que con bufones se defienden las fronteras y soñaban que un día llegaría un nuevo general, que pondría a cada uno en su lugar, que llenaría de ganado los establos, que devolvería las batallas épicas y entonces, solo entonces, podrían volver a sentirse orgullosos de formar parte de un reino, no tan grande como otros, pero capaz de henchir sus corazones con su himno.

Sin embargo, aquellos hombre justos, solo soñaban.

lunes 17 de enero de 2011

Foro provisional de sentimentche




Si aun queda alguien por ahí, que no tenga a sentiment como amigo en facebook y no se haya enterado, puede entrar a un foro provisional que hemos montado en www.sentimentche.es

También sería interesante que cambiarais vuestros enlaces a www.sentimentche.es ya que de momento vamos a restaurar el antiguo foro en esa dirección.


Un saludo a todos.

miércoles 12 de enero de 2011

Sentimentche fuera de servicio




Debido a unos problemas con la empresa de hosting el foro sentimentche.com está fuera de servicio. El grupo de responsables de la web estamos decidiendo que hacer en estos momentos por lo que el foro estará unos días mas fuera de servicio. Lamentamos las molestias y ya os comunicaremos cuando volverá a estar en marcha.

De momentos podemos seguir en contacto a traves del perfil de sentimentche en facebook.

Un saludo a todos.

domingo 9 de enero de 2011

Cultura y orgullo de club

Tal vez sea porque me siento como uno de esos pececillos que nadan contra la corriente del río y por ello hoy me he decidido a dedicar una lineas que pretenden ser exculpatorias de Unai Emery. Mi opinión del entrenador del Valencia no ha variado demasiado en estos tres años de su estancia en Valencia. Es un buen entrenador pero tiene lagunas importantes. Demasiado importantes quizás para estar sentado en la silla eléctrica que tiene instalada el viejo Mestalla. En un resumen rápido diría que Unai es demasiado permeable al entorno y peca de buenismo con una plantilla a la que no sabe dominar ni motivar. Ahora bien, el aficionado medio olvida a menudo que Unai no deja de ser solo un empleado del club. El club, si yo he sido capaz de detectar estos defectos, también los que cobran y mucho por preocuparse deberían haber sido capaces.

Hoy ya casi no recordamos aquella moda que se impuso en los noventa de contratar a un psicólogo para las plantillas. Tal vez porque no tenía resultados claros o porque colisionaba con la fuerte personalidad del entrenador de turno, aquello se olvidó por completo en el fútbol profesional. El Valencia nunca lo ha contemplado.

También está la figura del Director Deportivo. Un tipo fuerte en el club que no solo se ocupara de a quien hay que fichar sino del rendimiento de cada uno de los jugadores, de su comportamiento extradeportivo y que mantuviera la disciplina de la plantilla allá donde el entrenador no llega. Ese hombre de club que tuviera reuniones con el entrenador, que hablara de fútbol, que le hiciera ver sus errores, que le entendiera y con el que trabajara codo con codo sin reproches. El Valencia nunca tuvo un Director Deportivo con estas atribuciones y al que había lo despidieron.

Este equipo tiene un serio problema de competitividad. Soy de los pocos que creen que estos jugadores tienen muchísima mas calidad de la que están demostrando. Pero no es menos cierto que el club ha tenido tres años para buscar la formula para complementar a Unai Emery y tampoco lo ha hecho. Es difícil convencer a los jugadores que han de sentir como propio el amor a estos colores, cuando la directiva tampoco ha hecho nada por defender el orgullo de la entidad cuando ha tenido oportunidad, como en temas arbitrales (vaya año llevamos), como en el apoyo a Madrid y Barça en los derechos de televisión, como tener en el campo a un jugador que trató de hundir al club en los Tribunales o haber tirado a Marchena y Baraja, otrora héroes de la afición.

Al final un club de fútbol sin orgullo no es nada mas que un buen trabajo remunerado para los jugadores que cumplen su horario laboral y un show para los aficionados que pagarán o no según se diviertan o se aburran. Y no es el Valencia club de fútbol que yo quiero y corre el riesgo de la imagen que expongo a continuación.